PANAMA QUERERTE 4

14 de mayo de 1981

Querida abuela:

Espero que todos esten bien por alla. Te cuento que por poco no hacemos el cuento despues de la ultima carta que te hice. Fue mi culpa, por mi insistencia y afan. Tu sabes que siempre me ha fascinado el cine y las peliculas, que desde chiquito las disfruto. Te acuerdas de la vez que mi abuelo me llevo a ver Tiburon Sangriento al Gran Cine? Las colas daban como dos vueltas a la manzana. Me dejaron pasar porque el era auxiliar de policia y estaba vestido de uniforme. De otra manera no hubiera podido verla porque no era apta para menores. O las tantas veces que mi papa me llevaba a los cines y a veces habia que coger las guaguas escasas y repletas de gente hasta colgando de las puertas? Luego, llegabamos al cine y la pelicula se cortaba o se iba la electricidad. Aun asi, yo siempre insistia y el cedia. Pues bien, por poco nos matan por ir a ver la pelicula que te conte la vez pasada.

Cuba, la pelicula protagonizada por un actor que se llama Sean Connery, la ponen en un cine de barrio en una parte de la ciudad que no conocemos mucho. Esta vez mi papa estaba renuente a ir. Decia que por que no esperabamos a que la pusieran en un cine mas cerca, que no tuvieramos que coger ningun bus…ademas estaba lloviendo y ya iban a ser las 8:00 de la noche. Yo decepcionado, le respondi que no la iban a poner cerca porque era una pelicula vieja, no de estreno, que no estaba lloviendo tanto y que todavia podiamos llegar antes de las 8:30 cuando empezaba. El caso es que mi mama lo convencio y para alla partimos los tres con paraguas y todo. De cierta manera, estabamos un poco aburridos de estudiar ingles, mirar a la calle desde el balcon y oir el radio dia tras dia.

Despues de unos 30 minutos, llegamos a la parada mas cercana del cine donde el bus nos dejo. Quedaba como a media calle. Sus luces de azul y violeta neon iluminaban sus oscuros y desiertos alrededores. Caminabamos como siempre, ellos discutiendo y yo anticipando la pelicula. Yo queria que se apuraran un poco porque parecia que ya esta habia empezado. No se veia a nadie en la entrada. De repente, gracias a su instinto callejero, mi papa se dio vuelta bruscamente al oir y sentir un movimiento raro a nuestras espaldas. Como un relampago, le asesto un golpe en la boca a uno de los dos asaltantes que como chacales se avalanzaban hacia nosotros. Ya te puedes imaginar los gritos de terror de mi mama, los mismos que da cuando ve una cucaracha, que hielan la sangre de cualquiera, sorprendieron a los maleantes que pusieron un freno subito. Mi papa aprovecho para arrebatarle a ella el paraguas de la mano y le lanzo un segundo golpe al otro, fallando, porque ya estos dudaban si avanzaban o no. Gritandoles las malas palabras que sabe decir tambien como un rugido, las mismas que me imagino aprendio alla en El Palmar y en Los Pozitos cuando era chiquito y tenia que defender a mis tios y a si mismo de los bravucones y abusadores del barrio que siempre eran mas grandes y fuertes que el. “Saca tu cuchilla, saca tu cuchilla!” me gritaba a mi, y yo fingia sacar de mi pantalon algo invisible. Yo no se si fue novatada de los tipos o que, lo que se es que se fueron y nos dejaron. Quiza eran delincuentes juveniles aun inexpertos, no se. Lo que se es que en ese mismo instante, paso un bus y nos subimos escapandonos de aquel lugar oscuro y peligroso. Mientras la lluvia seguia empapando el pavimento, creo que de ambas partes aprendimos de nuestras novatadas. Esa noche nacimos.

Dias despues, hemos leido en las cronicas de los periodicos como los asaltantes no solo roban a las victimas sino que tambien golpean y dejan casi muertos a muchos. Tuvimos suerte. Mi papa reacciono como habia aprendido hace tanto tiempo atras. Por mi parte, juro nunca mas insistirle a que me lleve a algun lugar.

Saludos y abrazos como siempre,

Te quiere, Papon